Tu red de apoyo

Los vecinos, amigos y familiares pueden ser su salvavidas durante este tiempo. Algunos de ellos pueden incluso acudir a usted ahora mismo para ver cómo pueden ayudar. No los rechace; en su lugar, dales la oportunidad de dar el regalo de servicio. Permítales que recorran este camino contigo de todas las formas que puedan. También tiene una red de cuidadores profesionales: no se olvide de acudir al clero, su médico de familia, un terapeuta o un consejero de duelo si descubre que su duelo se vuelve más de lo que puede manejar.

Duelo con propósito

Nadie está preparado para el duelo. La avalancha de sentimientos, pensamientos, ansiedades y angustias pueden tomarnos por sorpresa y hacernos caer de rodillas. Sin embargo, cuando elegimos aprovechar ese poder para el crecimiento personal, pueden suceder cosas asombrosas. El bien puede provenir del dolor.

Sigmund Freud planteó por primera vez el concepto de trabajo de duelo en 1917, y hoy en día continúa la idea de que el duelo está impulsado por un propósito. El Dr. James Worden eligió ver el trabajo del duelo como orientado a la tarea.

Tareas:

1.       Aceptar la realidad de la pérdida

2.       Para procesar el dolor del duelo

3.       Adaptarse a un mundo sin difuntos

4.       Encontrar una conexión duradera con el difunto en medio de emprender una nueva vida.

Su trabajo actual es centrar su atención en lograr cada uno de esos objetivos. No ocurrirá en ningún orden en particular. Cada uno de nosotros es diferente y el camino que recorremos en el viaje del duelo no es recto. Lidiar con el dolor es un trabajo duro. Se necesita valor para adaptarse con éxito a la pérdida de una persona importante en su vida.

Encontrar aceptación

La aceptación es la primera tarea en su duelo. Alguien que ha integrado la muerte de un ser querido en su vida ha despejado el camino para crear una nueva vida; una vida proactiva en la que se aprecia la memoria de un ser querido, tal vez como una fuerza motivadora para el cambio.

La aceptación no ocurre de la noche a la mañana. Es común tomar un año o más para resolver los cambios emocionales y de vida que vienen con la muerte de un ser querido. El dolor puede volverse menos intenso, pero es normal sentirse involucrado emocionalmente con el difunto durante muchos años después de su muerte. Con el tiempo, la persona debería poder recuperar la energía emocional que se invirtió en la relación con el difunto y utilizarla en otras relaciones.

Sociedad Estadounidense del Cáncer: Cómo afrontar la pérdida de un ser querido

La aceptación nos permite salir de la oscuridad de la mera existencia y regresar a la luz del sol.